Fendi Otoño Invierno 2026-2027 “El reinicio romano de Maria Grazia Chiuri — MENO IO, PIÙ NOI (MENOS YO, MÁS NOSOTROS)”. Historia de Eleonora de Gray, editora en jefe de RUNWAY REVISTA. Foto cortesía: Fendi.
El reinicio romano de Maria Grazia Chiuri — MENO IO, PIÙ NOI (MENOS YO, MÁS NOSOTROS)
Una declaración de intenciones que susurra “colectivo” pero se viste como un servicio conmemorativo.
Maria Grazia Chiuri entró hoy en Fendi no con una revolución, sino con un manifiesto impreso en el runway suelo: “MENO IO, PIÙ NOI / MENOS YO, MÁS NOSOTROS.” Un sentimiento noble, aunque a juzgar por la vestimenta, “US” puede referirse a la reunión de dolientes monocromáticos en Largo Goldoni.
El debut de Chiuri se percibe como un giro estratégico respecto a su década de vida doméstica con Dior. Aquí, cambia la fórmula del "empoderamiento femenino a través de eslóganes" por algo más crudo, más frío, casi clerical. Un oscuro regreso a casa en Roma, desprovisto de indulgencia, humor y —abordemos lo obvio— color.
Éste no es el Fendi de los cachemires color camello iluminados por el sol.
Éste es el Fendi de una reunión de directorio a medianoche en un palacio donde nadie ha sonreído desde 1972.
EL OSCURO REGRESO A CASA EN ROMA — MIRADAS BAJO EL MICROSCOPIO
La tesis del “gótico corporativo”
Chiuri planta su bandera enmediately: traje negro de gran tamañoHombros suavizados pero aún autoritarios, usados sobre faldas plisadas y ropa interior transparente.
El primer vistazo abre el espectáculo con ese mensaje inconfundible:
“Estoy a cargo, pero posiblemente también esté rondando mi propia oficina”.
Un look similar se duplica: blazer, encaje negro, falda a media pierna, calcetines con tacones: el uniforme de un ejecutivo romano que ha trascendido la luz del día. Es perfectamente llevable, de corte impecable y, sin embargo, tan depurado que podría pasar por un código de vestimenta de lujo de recursos humanos.
¿Hermoso? Sí.
¿Transformador? No del todo.
¿Fendi? Aún es discutible.
El fetiche del encaje y el cuello
Hay algunos aspectos clave que debemos discutir:
Si Chiuri tiene una firma, es la cuello blanco armado.
Aquí parece una reliquia religiosa que resurge en una escena de un crimen moderno.
- Un cuello de camisa de hombre impecable, almidonado hasta la médula, sobre una falda de encaje negro. Una monja que irrumpió accidentalmente en un cóctel de accionistas.
- Encaje negro con hombros descubiertos y el mismo cuello: sensualidad en contraste con restricción, una silueta que susurra penitencia.
- Encaje negro completo, escote austero, el cuello suspendido como un halo afilado como una cuchilla.
El resultado es intelectual, sí. Pero también repetitivo: la nota académica es tan exagerada que resulta monótona.



Pelaje, textura, caos controlado y el interludio del vestido lencero
Puede que Chiuri haya suavizado la ropa, pero los accesorios gritan.
Otro look se presenta con una estola de piel peluda adornada con un texto gráfico: "PLIEGUE", "IMPACTO."
Lo es branding¿Ironía? ¿Comentario autorreferencial sobre su propia influencia?
Posiblemente los tres.
Y otra mirada resalta los híbridos peludos con estampados animales (mitad mascota, mitad cartel de protesta) que nos recuerdan que Chiuri, el inventor de la economía It-Bag, no vino a Milán a jugar a lo pequeño.
Los accesorios aquí tienen más personalidad que las prendas que los acompañan. Se venderán. Incluso podrían definir la temporada. Pero uno se pregunta si la cola está moviendo al perro romano.
Un debut apropiado de Fendi debe reconocer la ascendencia más peletera de la casa, y Chiuri lo hace, pero con cautela.
Una chaqueta de borrego de lujo con pantalones utilitarios, zapatillas con detalles en amarillo y cremalleras. Un breve recordatorio de que Fendi aún sabe crear ropa urbana cuando es necesario.
Estos momentos de tacto son lo más Fendi del desfile. Y, sin embargo, se sienten como visitantes de una colección que, por lo demás, es disciplinada hasta la moderación.
El vocabulario familiar de Chiuri reaparece en los vestidos lenceros con escote en V profundo.
- Una columna roja líquida, con un collar de plumas en el cuello, cinematográfico pero ligeramente alejado de la severidad romana central del programa.
- Un vestido color marfil transparente con paneles florales: su predecible toque nupcial. Precioso, sí. Esperado, sin duda.
Estos vestidos funcionan, pero nos transportan a París más que a Roma.
LA VERDADERA PREGUNTA: ¿DÓNDE ESTÁ FENDI EN TODO ESTO?
La ropa es de calidad. La confección es impecable. Los materiales son lujosos. Los accesorios dominarán el mercado minorista.
¿Pero la esencia?
¿La irreverente excentricidad romana?
¿El carácter lúdico?
¿El color?
Desaparecido. Completamente.
El debut de Chiuri no es una recuperación de la identidad de Fendi sino una imposición de la suya propia, contradiciendo irónicamente la runway Lema. El mensaje dice «MENOS YO, MÁS NOSOTROS», pero la ejecución dice:
“MENOS NOSOTROS, MÁS MGC”.
Esta es Fendi desde la perspectiva de una diseñadora aún eclipsada por la seriedad de Dior y su filosofía feminista de comité. El resultado se percibe como un minimalismo de lujo con matices clericales, carente del ingenio arquitectónico que definió a la casa bajo la dirección de Silvia Venturini Fendi o de la audacia que definió la gestión de Karl Lagerfeld.
UN VESTÍBULO ROMANO SIN ROMANOS
Maria Grazia Chiuri llegó a Fendi con una intención clara y una mano disciplinada. Pero este primer capítulo se siente más como un reinicio cuidadosamente controlado que como un resurgimiento.
Refinado, sí.
Comercializable, sin duda.
¿Pero fiel a Fendi? Todavía no.
Si este es el amanecer de un nuevo Imperio Romano, es uno construido en escala de grises: elegante, solemne y extrañamente silencioso. Por ahora, lo más emocionante de la colección sigue siendo el eslogan impreso en el suelo. Y los eslóganes, como todos sabemos, son la parte más fácil.
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